Kate Bush y Running up that Hill
Posted: 6/03/2011 by Jack Bronson in
0
Kate Bush, apareció en mi vida a partir de un video más entre otros muchos publicados por algún contacto de Facebook. Consiguió llamar mi atención por lo cómico que me pareció en primer instante. Con el paso de los días, investigando a esta exótica flaca que hacia oscilar su cuerpo hasta el desquiciamiento en Wuthering Heights y me desconcertaba con su delirante Babooshka, me fui encontrando con una artista digna de admiración. No era una broma, sino una figura virtuosísima, cuyo apogeo se manifestó en la Inglaterra de fines de los 70’, principios de los 80’. Su primera producción es de 1978, año de mi nacimiento.
De una calidad vocal y un despliegue escénico único, y poseedora de una locura preciosa y encantadora, me llegué a sentir afortunado por haberle conocido. Siempre sentí que no era casualidad el haberme tropezado con su música. Jamás imaginé que una de sus canciones me dejaría marcado por el resto de mi vida.
“Running up that Hill”, es más que una preciosa canción, es el comienzo de una nueva historia a manos de una embriagante energía, que algunos se limitan a llamar amor. Recuerdo aquel día. Un sábado que se repite una y otra vez en mi cabeza, como un interminable Día de la Marmota. Comienza y concluye con ese tema, que consiguió convertirse en el himno de una etapa de cambios, fe, y sin dudas, de mucha magia. La canción indicada, en el momento exacto, esperándome por décadas, para cubrir de sentido aquel momento en el que a mis adentros decía: “desde este momento, nada volverá a ser igual”.
Hace unos días atrás le presenté a una amiga las canciones de Kate Bush. Su cara de desconcierto fue notable. Cuando comenzó a correr “Running up that Hill”, no pude evitar afectarme. Quizás añoro abrazar ese intenso sentimiento; quizás refrescar aquel día me hace trasladarme a sueños y e instancias en las que los personajes eran más inocentes, dispuestos a compartir una razón que sólo brotaba del corazón. Me abandona ante el segundo en el que aposté sólo porque creí y confié en ello, y me enfrenta al amargo sentimiento de la frustración, rodeado por un mar arremolinado de promesas vacías, con la inevitable certeza de haberme desvivido por un ángel que jamás se detuvo a ver mis alas. Y ni siquiera soy capaz de sentir rencor, ni rabia, simplemente me ofrezco el espacio para escuchar la melodía, deseando que algún día, la voz de Kate Bush, me permita nuevamente sentir que estoy vivo, con la energía suficiente para volver a correr tras los pasos de aquella colina.
It doesn't hurt me.
Do you want to feel how it feels?
Do you want to know,
know that it doesn't hurt me?
Do you want to hear about the deal
that I'm making?
You, it's you and me.