Caminar Solo

Posted: 1/19/2011 by Jack Bronson in
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Permanecer en Rancagua se ha convertido en un transito amargo que se repite día tras día. Cada rincón está teñido de ella. La oficina, los pasillos, la llegada, la salida, las horas. Miro a mí alrededor y todo habla de su silueta, de su cabello, de su mirada, de flores marchitas. Desearía poder extirpar recuerdos, quedarme sólo con gélidas frases talladas en la pantalla de un computador. Pero hay espacios en el ser, para los cuales no todo es desechable, y les cuesta aceptar la vaciedad de un final incondicional. El amor no cambia de color por simple voluntad, a menos que nunca haya sido amor.

Sueño con volar, con ser ciego y alejarme de estos escenarios. No puedo sonreír libremente, cuando por dentro tengo tantos espacios incompletos. Mudados de proyectos y compromisos, extirpados de promesas y frases que se diluyeron con facilidad impetuosa. He buscado dimensiones en las cuales poder desaparecer, ocultarme de la luz y esperar que el día transcurra tranquilamente. He conseguido embriagar mis sentidos y anestesiar la ausencia. Es un caminar desterrado, sin armas, sin fe, portando un cáncer que ya no me detengo a curar.

Al despertar, miro hacia adentro y pregunto si ella sigue ahí. Su imagen en mi interior sonríe, no se va. ¿Qué haces ahí? ¿Por qué simplemente no te esfumas como ella? ¿Por qué simplemente no te llenas de dudas, dejas de creer y te alejas de ahí? El corazón parece pesar una tonelada y tu mirada no me permite sentir que esto tiene sentido para mi. Así debería ser. Así es como funciona para ella. ¿Por qué no puede funcionar para mí también? Si. Aún le amo… ¿Pero que valor tiene eso? No lo puedes ver, no lo puedes analizar, no lo puedes contrastar. Hay cosas mucho mejores que vivir y conocer, que este vulgar e inútil sentimiento.

El sol cae nuevamente sobre mí y me obliga a ver sombras. Intento concentrarme en una melodía, separando uno a uno los sonidos que la componen. Intento ser y escapar de aquella puerta que amenaza con abrirse una y otra vez. Me agota, me desconcentra. Un paso, otro más. Simplemente no estoy aquí. Me perdí en un castillo solitario, que no debí alimentar.

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